Café desvelado

¡Tengo tantas cosas que contarte!

¿Un café? Sé que tú también has cambiado. Y que sigues peleando.

Sabes, decidí luchar por lo que quería, me enterré entre libros y manuales que, de tanto intentar memorizar, acabé olvidando, me metí de pleno en una montaña rusa que también me ha hecho perder el norte.

Aunque, ¿sabes también?, intento salir airosa, sé que vale la pena intentarlo, aunque a veces me sienta un poco sola.

¿Nunca has tenido la sensación de estarlo? Ya sabes, como cuando te falta el aire y necesitas a alguien que te reconforte, que te compre una bolsa gigante de chucherías o te lleve a tomar copas hasta el amanecer.

O como cuando te pierdes en bares sólo por no volver a casa. O como cuando tu mejor amigo te dice que te dejes de tonterías, porque en el fondo tout va bien y lo sabes.

Sí, claro, hay días en los que no quieres salir de la cama, días en los que el frío te congela hasta los párpados. Hay días en que te invade el miedo, y otros en que sólo quieres dar un portazo y desaparecer unas cuantas docenas de horas.

Que nadie pregunte por ti. No estoy. Sólo quiero dedicarme el tiempo que invertí en chorradas, el tiempo que hace tiempo me merezco.

Pero también sabes que si te vas a dormir, aunque tengas los ojos abrumados y el dolor atravesándote los huesos, haciéndote flaquear, puede que te despiertes en otro día, y las cosas parezcan más fáciles, incluso más bonitas.

¡Aprovecha entonces! ¡Léete todos los libros del mundo! ¡Llama a esa persona! Súbete a la vida, no me jodas, todos tenemos problemas, me dirías con una sonrisa.

Sí, sé que han pasado muchas cosas desde que nos vimos, por tu vida también. Sé que hay personas que se han ido sin dejar rastro. Pero también sé que no las necesitarás.

Sé que has ido dando tumbos por vidas ajenas, buscando no sabes aún muy bien qué, como yo. Sé que has vuelto diferente de ellas. Sé que siempre has aprendido.

Sé que antes te tirabas a la piscina sin comprobar si había agua, y que ahora lo seguirías haciendo. Aunque con un flotador por si acaso. Sé que no quiero que pierdas tu esencia. Sé que no estamos de paso por la vida.

Y sí, le echo de menos. Le echo de menos, sabes… ¿como se echan de menos las cosas que nunca han sucedido del todo?, las cosas a medias, el pastel de manzana que nunca llegas a probar, las horas que no dedicaste a esas personas que ya no están, como esos días agridulces que miras ahora con nostalgia, como deseando que vuelvan sin saber si lo que tienes es miedo o amor.

Pero yo dejo que esto que siento en mi pecho pelear por salir, venga y se marche… lo dejo pasar, como pasa todo en la vida, al fin y al cabo, ni me recreo en ello ni dejo que me despeine los lunes.

Simplemente lo dejo campar a sus anchas, y sigo mirando hacia lo bueno que aún tiene que suceder. Y se va. Siempre suele marcharse antes de que me pesen demasiado las pestañas.

Eres un cabezón como yo pero te quiero y quiero que seas feliz más allá de la gente y de las dudas y de las noches. Las mágicas y las terribles.

Porque todo forma parte del pack y todo vale la pena vivirlo, ya sabes, para después contármelo en un café que me desvele tu secreto; y es que, a pesar de todo, siempre sigues peleando. I’ll miss you again, darling.

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